La terapeuta de los Andic declara durante casi tres horas y responde a todas las preguntas

La terapeuta de los Andic declara durante casi tres horas y responde a todas las preguntas

Investigación abierta

La mujer que intervino en la gestión del conflicto entre padre e hijo responde a todas las preguntas, ha defendido su método de trabajo y ha salido como ha entrado, como testigo

Estaba llamada a ser la protagonista de este martes en los juzgados de Martorell y no defraudó. Quince minutos tarde del horario en el que había sido citada, la controvertida terapeuta de la familia Andic, María Julia L., se presentó finalmente, citada como testigo en la causa por el presunto homicidio de Isak Andic. El que fuera el hombre más rico de Catalunya murió el 14 de diciembre de 2024 en la montaña de Montserrat mientras caminaba junto a su hijo Jonathan, acusado del crimen. La declaración de la autodenominada psicoanalista duró casi tres horas, dos horas y 40 minutos, durante los que respondió a las preguntas de todas las partes. Esta vez no tuvo opción de acogerse al secreto profesional, como hizo en la comisaría de los Mossos d'Esquadra para evitar responder aquellas preguntas que ella misma definió de “delicadas”. La jueza Raquel Nieto no le dio opción al advertirle nada más empezar la prueba testifical que no podría acogerse. En cualquier caso, sus explicaciones debieron ser coherentes porque la terapeuta salió de los juzgados como entró, en condición de testigo. Y eso a pesar de las referencias explícitas a su posible influencia en el presunto homicidio, a la que hicieron referencia en sus escritos tanto la magistrada como la fiscal Teresa Yoldi.

Durante el fin de semana, el lunes y prácticamente las primeras horas del martes había serias dudas sobre si la terapeuta se presentaría en los juzgados de Martorell. Los investigadores no lograron localizarla en los días anteriores, no respondía los mensajes en el teléfono y terminaron citándola a través de su hermana Rita, terapeuta como ella, citada también en los juzgados y que participó puntualmente en el trabajo emocional con los Andic.

Finalmente, María Julia se presentó, sola en Martorell, ocultando el rostro tras unas gafas de sol, con traje de chaqueta blanco y una visible medalla de una virgen muy seguida en Latinoamérica. La mujer descendió con cautela las escaleras que dan acceso al patio interior donde están ubicadas parte de las dependencias judiciales de Martorell, unas de las más precarias del sistema judicial catalán.

En el interior, María Julia ha detallado y defendido la terapia que utilizó con Isak y Jonathan Andic. Y ha puesto contexto a todos esos mensajes en los que el hijo admitía a su padre esa pésima relación que mantenían y que incluso en algún momento le había podido llevar a pensar en la idea de matarle. Unos mensajes que la defensa también ha contextualizado siempre en el ámbito de esa terapia de raíz freudiana durante la que Jonathan debía ser capaz de deshacerse de la influencia del padre.

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La acusación, ejercida únicamente por el ministerio fiscal, quiso saber sobre esa insistencia de la terapeuta para que el padre cediera al hijo la cantidad de 40 millones de euros y poder así iniciar nuevos proyectos profesionales en solitario, alejado de la larga sombra paterna. Y quiso Teresa Yoldi que le explicara por qué llegó a amenazar verbalmente y por escrito a Isak Andic de que si no lo hacía, dejaría el trabajo emocional que realizaba con la familia.

Esa presunta influencia de María Julia sobre el padre y el hijo ya quedó patente en los escritos judiciales de la jueza y la fiscal. Uno de los siete indicios que la magistrada citó en su auto de prisión alertaba precisamente de que la terapeuta remó a favor de la cesión de esa importante cantidad de dinero.

Tras su larga y detallada declaración, la mujer no esperó a su hermana Rita y abandonó los juzgados escoltada literalmente por dos mossos d'esquadra que la acompañaron hasta la puerta de un taxi, en el que se subió.

Los excursionistas reafirman que vieron a Jonathan Andic “muy afectado, en shock”

Este martes también han declarado los dos excursionistas, vecinos de Sant Feliu de Llobregat, que encontraron a Jonathan Andic unos veinte minutos después, según los investigadores, de la fatídica caída de su padre. Su presencia en Monserrat fue aireada por la defensa tras descubrir que no habían sido identificados ni interrogados por los Mossos. Una ausencia en el sumario que los abogados afearon, asegurando que su no identificación había sido intencionada para obviar una testifical que entienden, favorece a su cliente, más allá de que ayuda a completar la fotografía de lo que ocurrió en Montserrat aquel mediodía de diciembre.

Ambos coincidieron en explicar que encontraron a Jonathan en el punto en el que había caído su padre. Que lo vieron “muy afectado, en shock y bloqueado”, motivo por el que uno de ellos se ofreció para acompañarlo hasta el aparcamiento que hay al inicio del camino, donde lo dejaron al cuidado de unos bomberos que ya habían llegado para realizar el rescate. En ese estacionamiento también habían aparecido las primeras patrullas de seguridad ciudadana de Martorell; los servicios de emergencias médicas en ambulancia y el helicóptero de Bombers de la Generalitat estaban de camino.

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Ante la jueza, han relatado que escucharon a Jonathan hablar por teléfono y contar cómo decía a su interlocutor que caminaba delante de su padre cuando de pronto escuchó el ruido de unas piedras cayendo y, al girarse, ya no estaba. En concreto, Jonathan hablaba en ese instante con una sanitaria del SEM que le telefoneó para gestionar con el piloto del helicóptero que estaba en camino las coordenadas exactas del lugar de la caída. Uno de los excursionistas se ofreció a seguir él con la conversación al comprobar que Jonathan estaba en un estado de shock y desconcierto que le impedía ser concreto con su interlocutora. Ambos testigos conocían la ruta porque la hacían una vez al año.

Tras una breve declaración de Rita, terapeuta como su hermana y que participó en algunas sesiones con el padre y el hijo, llegó el turno de Estefanía Knuth, la última pareja de Isak Andic. Ella fue la primera persona a la que llamó Jonathan tras la caída de su padre. Su declaración también está sujeta a un gran interés después de que fuera la única del entorno de la víctima y del acusado que admitió ante los mossos algunos desencuentros entre el padre y el hijo. Unos episodios que el entorno de la testigo se encargó de matizar públicamente, asegurando que habían sido “escenas del pasado” y que la relación actual era buena.

No hace mucho, los representantes de Estefanía cerraron con los de los tres hijos de su pareja el acuerdo por el que ha cobrado 27 millones de euros, muy lejos de los tres Isak Andic había previsto que recibiera como legado. El acuerdo ahorró a los Andic un nuevo frente judicial y seguro que la actitud de Estefanía Kunth es otra cuando la jueza le ofrezca, al término de su declaración, si desea personarse en la causa.

Tras estos primeros cinco testigos, el viernes están citados a declarar otros cuatro, de la lista de doce que solicitó la fiscal. Las dos hermanas de Jonathan Andic, Sarah y Judith; y un psiquiatra de Barcelona que tuvo una participación muy puntual de una única sesión a padre e hijo, después de que María Julia se lo pidiera personalmente para que le ayudara en la gestión del caso.

Quedarán pendientes de citación los tres testigos que trabajan en Mango: el presidente Toni Ruiz, amigo además de Isak Andic, el responsable de ciberseguridad de la compañía y una de las secretarias de dirección del imperio textil.

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